
16 ene 2012
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Mucha gente me pregunta porqué tengo tanta pasión por esquiar fuera de pista y si no encuentro la práctica
del freeride peligrosa. Para mí, el fuera pista es simplemente la esencia del esquí. Es en su práctica que me reencuentro con el origen de nuestro deporte y con el amor por la naturaleza. Es únicamente cuando me alejo de la pistas aglomeradas por los esquiadores que me siento libre y contradictoriamente tan pequeño frente a la belleza y a la fuerza de la naturaleza. Es únicamente adentrándome, con autonomía, en los valles y montañas invernales que me siento parte de esa gran energía universal en la que todos existimos.
Quizás, en primer lugar, hay que destacar que existen muchos estilos de esquiadores y, por tanto, también existen muchos tipos de freeriders. Hay esquiadores extremos que se dedican a buscar los lugares más peligrosos para demostrarse a ellos mismos, con grandes explosiones de adrenalina, que son los mejores. Los hay montañeros para los cuales no hay placer sin sufrimiento y no existe la bajada sin la previa meta del pico. También, existen los freeriders que no entienden el esfuerzo de la aproximación y no conciben la práctica del fuera de pista sin un helicóptero que les deje como lo haría un taxi de nuestra metrópolis en la cima, para luego bajar grandes pendientes sin fatiga. Por último quedarían los estudiosos de la montaña y de la nieve que están siempre más preocupados por el entorno que por el pacer que éste les proporciona.
En todo caso el verdadero freerider es alguien que se aleja de las aglomeraciones para esquiar en solitario o en pequeños grupos de iniciados. Como si de una secta se tratará, coinciden en bares y rincones de las estaciones para reunirse en secreto y contarse sus experiencias en un lenguaje hermético al neófito. Nunca se identifican con sus grandes enemigos que son los esquiadores de borde de pista, como ellos los llaman con desprecio. Orgullosos de su conocimiento de la montaña y de la nieve, desprecian a cualquiera que no entienda su particular pasión, a todo aquel que no tenga la técnica suficiente para adentrase en el medio invernal.

¡Pues si os encontráis con alguno de estos personajes, sobre todo alejaros los más posible de ellos. Huir, ya que no son lo suficientemente abiertos para compartir y entender la verdadera esencia de nuestro deporte que es el respeto por los otros y por el entorno!
Aún así, hay que decir que la montaña puede ser un lugar peligroso para todo aquel que no la conozca y no sea capaz de entender su lenguaje. Por eso, es importante aprender unos conceptos básicos para disfrutar plenamente de ella. Pues nos dejaremos de metáforas sobre la belleza de la naturaleza, de la energía universal que la habita y de las emociones que nos provoca el placer de esquiar en nieve polvo. Porque la nieve y la montaña tienen un lenguaje que debemos reconocer y entender. Es imposible que cualquier libro o reportaje os dé esos conocimientos que solo se validan a través de la experiencia. Pero esa experiencia debe pasar un aprendizaje previo del cual os indicaremos las bases.
Lo primero que hay que saber es que nadie puede disfrutar de la practica de la montaña y de la nieve sin el material adecuado. De echo, es seguramente lo más importante de todo. Ya que ir bien equipado os permitirá afrontar todo tipo de situaciones. Es muy importante llevar prendas por capas que respiren y no dejen pasar el viento. Debemos poder quitar y poner capas según las condiciones climáticas y de esfuerzo.
Una prenda que a menudo la gente desprecia es la mochila. Sin embargo, es un elemento de suma importancia. Ya que es en ella que llevamos el material de seguridad, el agua, la comida, las prendas de recambio y el material técnico. También debe permitir el acople de los esquís y de accesorios como un piolet y unos campones. ¡No hay freerider que se respete que esquíe sin mochila!
Lo segundo más importante son las botas, incluso antes que los esquís. Nunca he entendido porqué muchos esquiadores se compran esquís carísimos y calzan unas botas baratas. Cuando son las botas que trasmiten toda la fuerza al esquí y es en ellas que pasaremos todo el día. Hoy en día, muchas marcas han sacado colecciones de botas especialmente dirigidas a los freeriders. Yo me inclino por las botas de treck, que nos permiten desbloquear la caña para caminar naturalmente durante las aproximaciones o travesías y bloquearla de nuevo en los descensos. Las botas son todo un mundo que hay que aprender a conocer. Ya que una bota puede ser buena para uno y no para otro.
En cuanto a los esquís, son muchas las marcas que construyen buen material y no haremos la apología de ninguna de ellas. Simplemente hay que saber que existen múltiples gamas de esquís de freeride como las de Allmountain, freeride tracional, twin-tip o travesía. Lo importante es elegirlos según nuestra practica de esquiador. Deben tener un patín ancho y ser lo suficiente largos para sostenernos en nieves profundas.
Prefiero hacer un especial hincapié en las fijaciones que es otro de los accesorios que a menudo desconocemos. Las fijaciones de freeride son algo más duras que las tradicionales y las tenemos que poner a una fuerza suficiente para que no salten en cualquier caída. Si no tendremos que volver a subir a por nuestros esquís sumergidos en la nieve. Pero tampoco debemos ponerlas a tope, lo que nos podría provocar lesiones graves.
Hoy en día, existe una gran gama de fijaciones de freeride, algunas con placa y otras sin. La verdad es que una placa siempre trasmitirá mejor la fuerza. Pero muchos freeriders prefieren el tacto que les proporciona las fijaciones sin placa. Una vez más me inclino por las fijaciones de treck. Es una nueva gama de fijaciones híbrida entre las fijaciones de travesía y de freeride. Son duras en el descenso y al mismo tiempo nos permiten desbloquear el talón para la travesía. Es evidente que deben ir acompañadas de unas pieles de foca. Pero en conjunto con las botas de treck son un trio explosivo a la hora de acceder y evolucionar por la montaña.
El material de seguridad es caro y hay que aprender a usarlo. Se compone de una pala, una sonda y un ARVA. Éste último es un emisor y detector de las ondas que emiten estos aparatos. Por lo que no sirven de nada si no lo llevamos y si no lo sabemos usar. Personalmente, os recomiendo los ARVA de tres antenas, que emiten en 360º y son capaces de buscar varias víctimas al mismo tiempo. Pero son más caros.
También hemos hablado de elementos como el piolet, las pieles de foca o los campones. Estos accesorios son muy importantes cuando empecemos a progresar realmente por medios invernales. Ya que ha menudo, deberemos hacer alguna travesía o aproximación en la que nos encontraremos nieves profundas seguidas de partes heladas o fuertes desniveles. Son estas herramientas que nos permitirán evolucionar en ellas. Pero primero debemos aprender a esquiar en todo tipo de nieves y terrenos. Lo que nos dará la experiencia necesaria para usar estos elementos que demandan de una tecnica especifica.
Ahora que hemos acabado con el material, nos podemos dedicar a romper algunos de los grandes mitos de la montaña. Empezando por el echo de que no hay ningún freerider que desprecie un acceso fácil de pista. En realidad es en las pistas y zonas cercanas donde todos hemos aprendido a esquiar los diferentes tipos de nieve. Es muy importante disfrutar de las ventajas que nos ofrecen los remontes a la hora de acceder a las palas nevadas de las estaciones. También nos permite empezar a entender la montaña y su lenguaje. Pronto veremos los peligros escondidos y sabremos evitarlos de forma segura.
Otro de los mitos que voy a romper es el de la magnificas imágenes de esquí que vemos en las revistas, vídeos y televisiones. La mayor parte del tiempo están hechas en las estaciones o zonas cercanas. Por lo que no hace falta esquiar en Alaska para disfrutar de nuestro deporte y siempre hay grandes aventuras en los lugares cercanos. En cuanto a esas imágenes de nieve polvo, son verdaderas, pero también son el santo grial del esquí. Hay muchos freeriders que siempre están observando el cielo, a la espera de la gran tormenta de nieve, se pasan el día estudiando mapas meteorológicos para saber cuando será la próxima nevada.
Pero la nieve va y viene, la condiciones cambian constantemente, lo que hace que esos días son escasos en la temporada. Así que lo verdaderamente importante es saber esquiar y disfrutar todos los tipos de nieve. Muchas veces tenemos mala nieve y hace un día espléndido. ¿el echo de que no haya polvo, nos tiene que hacer perder una gran aventura en la nieve o simplemente obviar un feliz día en la montaña?
Pero el mito más importante de la montaña y el freeride es el sacrosanto conocimiento del medio. La sola y única verdad es que el conocimiento se obtiene con la experiencia. Es con tiempo que aprendemos a escuchar la naturaleza que siempre nos dirá al oído, con suma delicadeza, lo que debemos o no hacer. Pero para oírla hay que estar a la escucha. Muchos son los que creen ser expertos en nivología y avalanchas. Pero predecir la montaña sería como ver en el futuro. ¿Me están diciendo que pueden ver más allá del tiempo?
Lo cierto, es que debemos experimentar el conocimiento de las capas de nieve y sus comportamientos. Sin embargo, lo más importante es respetar la naturaleza y saber que para entenderla hay que vivirla.
En lo referente a vivir la montaña, os contaré una pequeña anécdota personal que me permitió entender mejor este medio. Hace unos años estaba haciendo un reportaje sobre protección de avalanchas. Me encontraba con una de las máximas eminencias mundiales excavando en la nieve para analizar las diferentes capas de nieve y su riesgos. Mientras hablábamos de nieves y estructuras, la discusión se fue deslizando sobre el conocimiento de la montaña. A lo que nuestro experto me hizo una pregunta simple pero importante: ¿Sabes mucho de nieve, pero haces montaña fuera de temporada de esquí?
Era una pregunta simple que enunciaba una gran verdad. Si quieres conocer la montaña invernal, la debes practicar durante todo el año y en todas la condiciones. Para entender este simple concepto, os diré simplemente que es durante el verano que la montaña nos muestra, en la vegetación y el suelo, por donde han pasado las avalanchas y con que regularidad. ¡Tan simple y tan cierto!
Acabaré con un simple mensaje de seguridad que también es otro de los grandes mitos del montañismo. Muchos piensan que los grandes esquiadores son unos personajes, algo locos, que se tiran por cualquier sitio sin pensarlo. Pero no hay nada más alejado de la realidad. A menudo, estos esquiadores se pasan días, semanas o meses observando esas palas de nieve antes de esquiarlas. Primero prueban los accesos y se aprenden la zona palmo a palmo, hasta que sepan en todo momento lo que están haciendo. Nunca dudan en hacer marcha atrás si no lo tienen claro, aunque eso implique un gran esfuerzo físico. Puesto que para ellos su seguridad es lo más importante. Saben perfectamente que si tienen un accidente será muy difícil sacarlos de ahí.
Entonces mi último consejo es que si no lo tienes claro, no lo dudes y haz marcha atrás. Siempre es mejor recordar un buen rato en la montaña que un accidente grave…¡o peor!



